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miércoles, 14 de marzo de 2018

¿GIBRALTAR ESPAÑOL?

El caso de Gibraltar está en abierta y absurda contradicción con el caso similar de Ceuta y Melilla. Estos dos enclaves (que como el caso gibraltareño, son equivalentes a Mónaco o San Marino), España ni osa plantearse su españolidad. La realidad es que las reclamaciones marroquíes no tienen base y por eso es muy absurdo que España siga dando la plasta con el tema de “Gibraltar español”, porque el caso es bastante análogo. El principal argumento del estado español para no dar legitimidad a la voz del pueblo gibraltareño y a rechazar su derecho a la autodeterminación es que Gibraltar fue usurpado por fuerzas británicas y que no tiene población propia. Para España los verdaderos gibraltareños que allí vivían fueron expulsados y los que pasaron a vivir después son colonos sin derecho al territorio. Ya que a los gibraltareños se les cuestiona su procedencia, exactamente lo mismo cabe decir de las poblaciones españolas de Ceuta y Melilla, que también fueron importadas en su día. La actual población de Gibraltar no echó a nadie. Trescientos años es más tiempo del que Gibraltar siquiera perteneció a la Corona de Castilla, de donde se segregó. En cambio, en echar gente el proyecto “España” sí que tiene un buen currículo.

España argumenta que el caso de Gibraltar es diferente al de Ceuta y Melilla ya que estos últimos territorios fueron anexionados a las coronas de Castilla y Aragón mucho antes de que se formara un estado marroquí. Esto es claramente erróneo ya que son el mismo caso. Considerar que la España actual  tiene algo que ver con Castilla o Aragón es exactamente lo mismo que considerar que el actual Marruecos tiene que ver con sus precedentes históricos del cual se considera heredero, y además se ve amparado por el derecho internacional. En uno como en otro caso el nacionalismo tiene muchísimo que ver. Y de haber comparación, el caso es desfavorable para Ceuta y Melilla, que no tienen ningún tratado bilateral al respecto entre las partes litigantes, como sí es el caso de Gibraltar. 

Es más, la razón de los conflictos con Gibraltar radica exclusivamente en el lado español, que se niega a moverse del tratado de Utrecht. En cambio, si miramos al comportamiento de los británicos con sus vecinos vemos que ellos no suelen instigar el conflicto. Por ejemplo, no ha existido nunca el menor problema entre el Reino Unido y Francia, en tiempos modernos, con las islas del Canal de la Mancha. También hay numerosos ejemplos de esto entre otros países por ejemplo en el mar Báltico. Las islas Aland son un caso muy similar, prácticamente enfrente de Suecia, con población suecófona al 100% y bajo soberanía finlandesa. Al contrario de estos ejemplos, solo se ve incongruencia e inconsistencia en la posición española y marroquí sobre Gibraltar, Ceuta y Melilla. Parece que la única razón que mueve a estas partes es un zafio y agresivo nacionalismo expansionista, usado en ambos casos para tapar otras vergüenzas ante sus opiniones públicas.